A diferencia de la mayoría de las fibras,
las de ramio no son separadas de los demás componentes de la planta, sino que
éste se descorteza. El procedimiento más sencillo consiste en romper el tallo a
mano, quitándole la corteza en toda su extensión con un cuchillo de punta
redonda. El obrero raspa la superficie para eliminar todas las películas
externas secas y las internas. Naturalmente que éste método se realiza cuando la
mano de obra es abundante, económica y el ramio está verde.
Existe un descortezador llamado “Plantec”,
cuya capacidad de campo es de una hectárea por día, el cual resulta apropiado
para pequeños productores en áreas donde los costos son bajos, como sucede en
nuestro país.
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